Ya estoy mejor.

Sí, lo reconozco, he pasado unos días un poco triste, igual he exagerado un poco, vale, pero mirarme al espejo cada mañana y ver mi cara hinchada como un globo me tenía muy desanimada. Además, mi relación con mi psicólogo va de mal en peor.

Lo estoy pensando mucho pero aún no sé lo que haré. Esta tarde ha venido María a verme (no vino antes porque no sabía nada de lo de mi cara) y le he estado contando la movida con el psicólogo. Ella no lo ha dudado ni por un momento: "tía, pues yo cuando tengo un dilema y no sé decidirme, o no me apetece, lo tengo clarísimo, que decida Cleopatra". Cleopatra es la pitonisa que frecuenta María cuando eso, cuando no se decide por sí sola. Yo le he dicho que eso son tonterías, que los adivinos son engañabobos y sacacuartos, pero ella me ha soltado sin inmutarse: "¿Crees que a mí me va peor que a ti en la vida?". Vaya pregunta, claro que no, a ella le va mucho mejor que a mí: mejor sueldo, mejor coche, mejor casa, rollito ocasional... Definitivamente creo que voy a llamar a Cleopatra.

Bueno, lo decidiré mañana.