Semana Santa negra (4 y fin)
El domingo nos levantamos temprano para ir a misa. Mi familia, como toda "buena familia" de pueblo, es católica, así que no había forma humana de escaparme. Como ya os conté me da igual la religión, pero no me desagrada ir a misa. Ese ambiente lúgubre y tétrico, rancio y anticuado, románico diría yo, de la Iglesia de San Agustín de La Campaña me relaja. Así que nos pusimos la ropa de domingo (increíble, pero mi tía Dolores usó esa expresión...) y fuimos a escuchar el sermón de Don Miguel.
La Iglesia de San Agustín es una iglesia pequeña, pero suficiente para un pueblecito como Retortera. Había mucha gente, y es que claro, era domingo de ramos y la procesión del pueblo, San Agustín de la Campaña, saldría al día siguiente y todos querían hacer acto de presencia. Ausentarse en una cita tan notable como esa suponía ser vilipendiado por el pueblo entero, ya que era inevitable, se notaba quién faltaba a leguas.
Nos sentamos toda la familia en dos bancos, en el hemisferio de la iglesia. Ésta, apenas alumbrada por un rosetón y las velas, era un bálsamo de paz, sólo roto por las voces de los parroquianos, que más que voces parecían rebuznos. La imagen del cristo crucificado de La Campaña vigilaba silencioso la Iglesia, sobre el altar.
Don Miguel hizo acto de presencia escoltado por un par de monaguillos, Pedrito el tomates y Manuel el cabeza. La gente fue acallando el griterío y Don Miguel dio un par de golpecitos al micro (increíble, ¡había micro! que adelantados).
- En el nombre del padre, del hijo, del espíritu santo...
- Ameeeeeeén
- Queridos hijos míos, hoy es un día lleno de felicidad para todos nosotros. Jesús, tal día como hoy, iba camino de Jerusalén, donde escribiría para siempre un pasaje en la historia, nuestras almas y nuestros corazones. Acompañado por...
El sueño me empezó a afectar. Miraba a la gente aquí y allá intentando aguantar el sopor, pero casi me resultaba imposible. Don Miguel hablaba bien, ¿pero a quién podía interesar un libro cuando ya se sabe como acaba? Al final lo crucifican. Sí, lo siento si tenías intención de leértelo.
- ...olvidar a nuestros hermanos que ya conviven con nuestro Señor. Le debemos el recuerdo, el cariño y el amor que nos...
Mierda. Otra vez esa sensación. ¿Sería diarrea? No me parecía normal ese aleteo en el estómago, que más que aleteo ya era huracán.
- ...por la gloria de nuestro Señor. Pero hermanos, Jesús no...
cric. ¿Qué fue eso? La gente no parecía haberse percatado. cric. Hay estaba otra vez. Mierda, ¿por qué la gente sería tan religiosa? Tanta concentración en sus almas y no eran capaces de escuchar un ruidito de nada. cric cric. Esto empezaba a oler mal...
- ...pero no sufráis. Nuestro Señor, al tercer día, resucitó...
cric CRAC. El ruido se intensificó. Ahora parece que la gente sí que miraba hacia los lados, hacia arriba. ¿De dónde vendría el ruido? Don Miguel empezó a mosquearse al ver a la gente tan despistada, y se le comenzó a hinchar la vena del cuello. Don Miguel, que todo hay que decirlo, era conocido por su mala leche, su afición al vino y ser duro de oído, al parecer. Pero claro, era el cura, con la Iglesia hemos topado. Cualquiera decía nada en público. Y menos en un pueblo.
- ...y entonces nuestro Señ... A ver, ¿qué pasa? Hijos míos, ¡ya basta! ¡Esto es una Iglesia! ¡Estáis en la casa de vuestro Señor!
La gente pasaba. El ruido seguía y seguía. Era como... como... como un crujido. Maldito aleteo en el estómago...
- ...me cago en (el micro le jugó una mala pasada ahí). ¡Basta ya de tanto jolgorio! ¡Un poco de respeto! ¡¡Recordar hijos míos, que a nuestro Señor se le debe un respeto!! ¡¡Por Dios Santo!! ¡¡¿Queréis callaros de una vez?!! ...
Y al ver que la gente no se callaba, explotó:
- ¡¡Que os calléis!! ¿¿No os calláis?? ¡¡¡¡¡ QUE EL PESO DE NUESTRO SEÑOR CAIGA SOBRE TODOS VOSOTROS PECADORES !!!!!
Y al parecer entre don Miguel y los monaguillos habría algo raro. El cristo de La Campaña venció y varios muchos kilos de peso cayeron sobre Don Miguel, aplastándolo y matándolo en el acto, y por casualidades de la vida, y por la forma de una cruz, a los dos monaguillos. La gente enmudeció y mi aleteó paró. Ahí finalizó de golpe, nunca mejor dicho, mi Semana Santa negra, y comenzó nuevas y caras terapias con mi psicólogos. Pero eso... eso es otra historia.
FIN




salustiana la porquera dijo
jajajajja. Asi que produces catastrofes con el poder de tu satánico estómago?? jajaja, eres una pecadora Contumaz. Yo peco de una manera mucho más mundana y terrenal, solo sueño con que me cepillo al cura, que no veas como está. Un saludo y un gusto caeer por aqui.
28 Marzo 2008 | 03:50 PM