Semana Santa negra (3)
Cuando me desperté ya era sábado. La cabeza me dolía horrores, y no sólo por la pedrada, sino por el gallo de la familia que no paraba de cacarear, probablemente llorando por su recién perdida concubina. Tenía una venda en la cabeza, pero por lo demás, todo parecía estar bien. No había sido para tanto.
Me levanté de la cama y fui al salón. Todos estaban allí desayunando y se alegraron de ver que ya estaba bien. Lógicamente, yo me deprimí ante tanta efusividad. No entiendo por qué la gente tiene que estar siempre alegre. Después de recordarme que soy alérgica a la alegría tuve que darme como unas 20 duchas para no sentirme sucia por las risas y los aplausos que pegué el día antes.
El día transcurrió aparentemente tranquilo. Si no fuera por algo bastante raro. Quizás me llaméis loca o algo, pero cuando mis primos me pegaron la pedrada en la cabeza noté algo. Y no, no fue la piedra. Ni el suelo. Fue como un aviso. Una señal. Algo estaba a punto de pasar. Algo...maligno. Pero, ¿el qué? Bueno, la verdad es que me daba un poco igual lo que pasara, siempre y cuando no me pasara a mí, claro. Por mí podía arder el pueblo entero con gente dentro, de hecho...mierda. Eso no está bien. Tendré que volver a hacer sesiones extra de terapia. Con la pasta que cuestan...
Ya por la noche, tumbada en la cama y a oscuras, volví a tener esa extraña sensación. Pero el cansancio me pudo. Mañana, mañana será otro día. Y qué día...




Peicha dijo
Puede que esté a punto de venirte la regla y por eso te sientas extraña....
(esas cosas pasan) o igual es el espíritu de la gallina que quiere abducirte.
¡Ala!l... ya te comenté y ahora me piro a dormir siesta....
27 Marzo 2008 | 04:38 PM