El demonio que hay en mí
Esta semana sigue ese demonio que se introdujo en mí la semana pasada. Ese demonio que me hace llorar o reír cuando le da la gana, que procura que esté triste y me pasen cosas malas así como que de un día para otro saque fuerzas de flaqueza y me quiera comer el mundo de un bocado.
Esta semana no publicaré porque estaré en el pueblo de mis abuelos. Es un pueblo muy muy chico y no se celebra la Semana Santa como se celebra en todos los sitios, simplemente se dice el oficio del día en la pequeña Iglesia de San Agustín de La Campaña. Mis padres son fieles devotos de este santo, a mí me da realmente igual, aunque me gusta asistir con ellos a las misas aunque no esté pendiente de lo que diga Don Miguel y me quede mirando las caras de los demás diciendo uy cómo ha engordado esta o cómo ha envejecido la otra o que gordo se ha puesto el señor Gabriel.
Esta semana estaré con mi familia a la que tantísimo echo de menos bueno solo cuando estoy con el bajón porque si no siempre están igual que si no dejes de comer que estás más delgada, que si me compre ropa nueva y me cambie, que si me lave detrás de las orejas... pero al fin y al cabo son mis padres y yo soy hija única.
Esta semana dudo mucho que haya mucho movimiento por aquí. Me he acostumbrado a vuestros comentarios y como estaréis todos por ahí y no me dejaréis comentarios tampoco quiero arriesgarme a que no me dejéis comentarios los echaría en falta.
Esta semana me alejo de la ciudad y me acerco a la inmensa y a veces desesperante tranquilidad de un pueblo perdido. El año pasado aún no tenían ni cobertura para los móviles, pero ya me dijo mi padre que ahora sí tienen y incluso tienen internet aunque no lo use nadie.
Esta semana espero que también vosotros estéis bien, ya os leeré a la vuelta. Besitines!!!



pollitoamarillo dijo
Hum... ese pueblo me viene sonando... se parece al mio!!!!!!!!!
17 Marzo 2008 | 08:32 PM